Lara a la cubana

La cumbancha cubana
de Agustín Lara


Sigfredo Ariel
(Fragmento del libro La Habana / Veracruz-Veracruz / La Habana. Las dos orillas)

Agustín Lara comenzó a los trece años a tocar el piano en un burdel. Su endeble constitución le impidió sumarse a las huestes de Pancho Villa durante la Revolución. En 1927 tocaba el piano en un cabaret de Santa María la Redonda ––un pintoresco y popular barrio de la ciudad de México–– donde en trance de celos una impulsiva joven le cortó la mejilla con una navaja. Dos años después abandonó su trabajo en ese bar, de nombre Salambó, para acompañar al piano al “tenor de la voz de seda” Juan Arvizu. Inició una labor incesante en el teatro y la radio, concretamente en “La hora Íntima”, de la XEW, “La voz de América Latina desde México”, desde la cual sus canciones adquirieron una popularidad continental. Existe una borrosa fotografía en la que aparece Agustín Lara ante una mesa de la Bodeguita del Medio. A su lado sonríen ––más que flanqueándolo, encimándosele–– dos bellezas criollas de la época. Una trigueña, otra rubia. Las muchachas se inclinan hasta mostrar convenientemente la sabrosa promesa de los senos, prisioneros del strapless. A escasos centímetros, el rostro marcado por una honda cicatriz. Ellas parecen ser las personas más satisfechas del planeta, felices por la cercanía del Flaco de Oro, el Músico Poeta, el más sentimental de los mortales (…)

Agustín Lara pertenece a esa Habana inasible, desaparecida de una sola vez, tal vez en una sola noche, por un tajo de navaja. Ciudad desmantelada: la de la nocturnidad cabaretera, el café con leche al amanecer, la salida de los músicos de Tropicana o Sans Souci para irse a descargar al club minúsculo, parquímetros, casinos. Ninguna de las troyas más recientes ––incluso las futuras que se edificarán–– será la misma. Aquella, la de Agustín, forma parte de nuestra breve mitología ciudadana, de esas cosas que se van, sin remedio, a las que alude una canción suya que se titula igual que otra hermosa canción cubana, de Jaime Prats, Ausencia, territorio que “quiere decir olvido, decir tinieblas, decir jamás”.

No sé por qué con la distancia Todos los pensamientos se avivan más Será tal vez esa fragancia Que dejan en el alma las cosas que se van (…)

La caída de Machado y la toma de posesión de Carlos Manuel Céspedes como presidente de la convulsa república, coinciden con un instante de gran popularidad en Cuba de algunas canciones de Lara, que compiten ventajosamente con tangos, valses, milongas y algunos sones que graban los últimos septetos, ya en franca decadencia, pero que sobreviven ensayando la inclusión de otros instrumentos en formaciones. Si en el sitio donde tocaban había un piano, se suma éste sin demasiado miramiento. Ya se encargará Arsenio Rodríguez de introducirlo en el año cuarenta de manera definitiva y feliz. Pero ahora nos encontramos a la mitad de la década de los treinta y en Cuba gobierna una fugaz pentarquía. Son los días de Rosa, Aventurera, Monísima ––que entona Juan Legido “el gitano señorón”––, Santa, Enamorada… y después Mujer (“mujer divina”), preferida absoluta de su autor, según confiesa. Danzones, fox trots, guarachas y congas de las jazz bands cubanas fatigan los fonógrafos (…)

Y que cambias tus besos por dinero, Envenenando así mi corazón (Imposible) Vende caro tu amor, aventurera, Dale el precio del dolor a tu pasado, Y aquel que de tu boca la miel quiera, Que pague con brillantes tu pecado (Aventurera) ¿Por qué te hizo el destino pecadora Si no sabes vender el corazón? (Pecadora)

 

Esa dama que cambia sus besos por dinero, la bella Puta, había aparecido desde hacía años en la trova cubana, casi desde su origen. Pero el tratamiento que reciben las prostitutas, mudas interlocutoras, en abrumadora mayoría, en comparación a la galantería que les prodiga Lara, es demoledor en el viejo cancionero de la isla. Hay títulos que hablan por sí mismos: Mujer perjura, de Miguel Companioni, es apenas un ejemplo. Con escasa delicadeza se le recuerda a la mujer “alegre” su ingrato destino: “acuérdate que llevas en la vida una senda cubierta de dolor”; y si acaso la infeliz deseara saber la magnitud de los daños causados por su infame proceder, “allá en el cielo, preguntáselo a Dios”. Porque en trance de desesperación, se le encarga al creador el cobro de la culpa de los infieles: “Que te perdone Dios que no ha sufrido el inmeso dolor de tu abandono”, dice Juan Cruz.

Por su parte, Agustín, en actitud de sabía cortesanía ––y aunque enrole alguna vez al Sumo Hacedor en sus cuitas con la ingrata mariposilla, como en Imposible––, se va a colocar siempre, o casi siempre, comprensivamente, al lado de la pecadora. No tiene reparos en recibir encantado las migajas de la Belleza consiente ––cuando quiere–– entregarle. Es el gran piadoso, el compañero sincero, el confidente amador, el cómplice de la bella Puta o de la Mujer Divina que, aunque tenga “el porte de una majestad”, “sabe de los filtros que hay en el amor”, pues posee “el hechizo de la liviandad”. Y este hechizo de la liviandad es, sin duda, apreciado en lo que vale por Agustín. Los cubanos, en cambio, parecen ser más inflexibles. La mano de Manuel Corona no parece temblar al escribir los versos más bien humillantes de su Doble inconciencia, conocida en México y otros países latinoamericanos por el nombre de Falsaria:

Con que te vendes, qué noticia grata. No creas que te odio y te desprecio Y aunque tengo poco oro y poca plata Y en materia de compras soy un necio Espero que te pongas más barata Sé que algún día bajarás el precio.

 

Sigfredo Ariel
(Villa Clara, Cuba. 1962). Poeta y ensayista. Ha publicado varios libros de poesía, ensayos y artículos relacionados con la música popular. Recibió el Premio Nacional de Poesía de Cuba en 1998 y el Premio de Poesía Nicolás Guillén en 2001. 

Lara a la cubana

Análisis de la obra y el legado musical que Agustín Lara creo a partir de la presencia de la música cubana en México y Veracruz.

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Sinopsis: Repaso a las composiciones de influencia cubana que Agustín Lara creó durante la década de los treinta y su vínculo histórico con músicos de la Mayor de las Antillas.

Período: Siglo XX.

Duración: 41:41

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Partitura ilustrada “Lamento jarocho”, México, D.F., S / F. Según algunas crónicas de la época, Agustín Lara viajó en 1929 a las ciudades de Xalapa y Veracruz. En ésta última, es posible que, después de la llegada del son cubano a mediados de los años veintes, se haya dado su primer contacto real con la música antillana. Años más tarde, tras una serie de acontecimientos ––entre ellos, su fundamental encuentro con Toña La negra––, el músico-poeta empezaría a incluir ritmos cubanos en su repertorio musical. Esto sería manifiesto en su primera composición de este tipo llamada “Lamento jarocho”; la cual sería interpretada por primera vez el 31 de diciembre de 1932. Foto: Museo del Estanquillo / Colección Carlos Monsiváis

Audio: Fragmento de "Lamento jarocho", interpretado por Celio González (Fuente: Disco Suite Tropical de Agustín Lara / Celio González, Discos y cintas Melody, México, D.F., S / F)

 

 

 

Partitura ilustrada “Noche criolla”, México, D.F., S / F. A partir de 1932, Lara empezó a componer lo que se conocería más tarde como la “Suite tropical”; una serie de boleros y claves, cuyas notas y melodías tendrían una estrecha relación con la música cubana. Éstas piezas ––inspiradas en algunos aspectos de la cultura caribeña, como los lamentos afro y los mitos tropicalistas–– marcarían historia por su contenido panegírico en torno a la ciudad y puerto de Veracruz. Foto: Museo del Estanquillo / Colección Carlos Monsiváis

Audio: Fragmento de "Noche criolla", interpretado por Celia Cruz y La Sonora Matancera (Fuente: Disco Celia Cruz con La Sonora Matancera, Seeco, España, 1963)

 

 

 

Partitura ilustrada “Oración Caribe”, México, D.F., S / F. Tomando a la música popular como pieza importante de una identidad colectiva, Agustín Lara creó, a través de su “Suite Tropical”, todo un imaginario social que llegó a aglutinar parte de la identidad veracruzana de su tiempo. A decir del poeta Sigfredo Ariel, en éstas composiciones el músico-poeta describe a los jarochos no como personajes nacidos de una realidad histórica, sino como actores de una mirada escénica y teatral. Foto: Museo del Estanquillo / Colección Carlos Monsiváis

Audio: Fragmento de "Oración Caribe", interpretada por Bienvenido Granda (Fuente: El Bigote que Canta / Bienvenido Granda, Discos Dimsa, México, década de los sesentas)

 

Agustín Lara y Sindo Garay, La Habana, Cuba, 1951. En opinión del célebre cronista Francisco Rivera “Paco Píldora”, una de las primeras influencias musicales de Agustín Lara fue el trovador cubano Sindo Garay. Por su parte, para el poeta Sigfredo Ariel, la obra de Garay ––al igual que otros miembros de la trova tradicional–– esta emparentada con el cancionero larista a partir de temáticas similares, como el engaño, las mujeres infames y el mundo de la prostitución. Ejemplo de ello son las composiciones "Yo sé de una mujer" y "El Erial" (Sindo Garay), y "Pecadora" y "Cada noche un amor" (Agustín Lara). Foto: Autor no identificado / www.dcubanos.com/cubanosenmexico/

Audio: Fragmento de "Cada noche un amor", interpretada por Roberto Sánchez y la Gloria Matancera (Fuente: Disco Lara a la cubana. Egrem, La Habana, 2002)

Audio: Fragmento de "Pecadora", interpretada por Blanca Rosa Gil (Fuente: Disco Lara a la cubana. Egrem, La Habana, 2002)

 

 

 

 

 

 

 

 

Agustín Lara, La Habana, Cuba, 1951. Durante la década de los cincuentas, Agustín Lara viajó en dos ocasiones a la isla de Cuba (1951 y 1956). De sus viajes a éste país, el compositor mexicano dejaría testimonio en varias de sus obras, como “Habana", "Sueño guajiro", “Camagüey", “Ojos Cubanos" y "Copla guajira." Foto: Autor no identificado / Libro La Habana-Veracruz-La Habana. Las dos orillas [Bernardo García Díaz y Sergio Guerra Vilaboy (compiladores)].

Audio: Fragmento de "Copla guajira", interpretada por Ibrahim Ferrer (Fuente: Disco Ibrahim Ferrer. Mi sueño, World Circuit, Londres, 2007)

 

 

 

 

Agustín Lara y Rosita Fornés, La Habana, Cuba, S / F.  Foto: www.gabitos.com/Cuba_Eterna/template.php?img=1410

 

Sin título. Foto: Colección Pável Granados [incluida en el libro Agustín Lara / Canciones (Pavel Granados), Oceáno, México, D.F., 2008]

Agustín Lara, México, D.F., década de los cuarentas. El fotógrafo colombiano Leo Matiz vivió en la Ciudad de México entre los años de 1941 y 1947; de aquella época, se recoge el siguiente testimonio sobre su amistad con Agustín Lara: "Agustín Lara era feo y delgado. Su voz áspera y la historia de sus amores frustrados era el centro de nuestra bohemia ruidosa en el Follies Bergeres, uno de los más famosos cabarets en la década del 40 en Ciudad de México. Bebíamos hasta el alba y escupíamos frases procaces y amargas contra nuestro pasado de pobreza. Agustín era un animal de fiesta... Al final de la fiesta, la diatriba sentimental de un bolero diluyéndose en su voz ronca y sucia, calmaba los demonios interiores" Foto: Leo Matiz (www.eluniversal.com.mx/cultura/68714.html.jpg) // Fuente de cita: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1277155

 

Discografía

 

ARAGÓN, Orquesta. “Lamento jarocho” (Agustín Lara). Solamente una vez. De Cuba a Lara. Fonarte editorial y Los contemporáneos, 2011. 7509841550086 (pendiente revisar número de catálogo).

DE ORIENTE, La india y Pla, Luis Trio. “Sueño Guajiro” (Agustín Lara). Ecos de México - La India de Oriente y el Trío de Luisito Plá. PANART, Ed.1955-56. Lp 340

FREDDY, La. “Noche de ronda” (Agustín Lara). Noche y día. Freddy con la Orquesta de Humberto Suárez. Música del Sol,1998. MSCD – 7201

JORRÍN, Enrique y su orquesta. “Veracruz” (Agustín Lara). Lara a la cubana. Egrem, 2011. EGREM CD-0520

MATAMOROS, Septeto. “La cumbancha” (Agustín Lara). Septeto Matamoros. RCA Víctor, 1934. LP 7243

MORÉ, Benny y Vargas, Pedro. “Solamente una vez” (Agustín Lara). Inolvidables dúos latinos. Caney, 1995. CCD 902

PORTUONDO, Omara. “Piensa en mí” (Agustín Lara). Lara a la cubana. Egrem, 2011. EGREM CD-0520

Bibliografía

 

ARIEL, Sigfredo. “La cumbancha cubana de Agustín Lara”, en García Díaz, Bernardo; Guerra Vilaboy, Sergio (coordinadores). La Habana / Veracruz, Veracruz/ La Habana. Las dos orillas. Universidad Veracruzana/Universidad de La Habana. México, 2002.

CABRERA, Infante Guillermo. Ella cantaba boleros. Alfaguara. Madrid, 1996.

GIRO, Radamés. Diccionario enciclopédico de la música cubana. Letras cubanas. La Habana, 2007.

GRANADOS, Pavel. Agustín Lara. Canciones. Oceáno. México, D.F., 2008.

___________; Loaeza, Guadalupe. Mi novia la tristeza. Oceáno. México, D.F., 2008.

VARIOS, autores. El libro rojo del placer. Agustín Lara. Gobierno del Estado de Veracruz / IVEC. México, D.F. , 2002.

 

Entrevistas

Agustín Lara [fragmento de entrevista hecha por Álvaro Gámez y Fuentes / subido el 6 de mayo de 2010]. Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=nTeWo3FsQh4

Cristóbal Díaz Ayala [fragmento de entrevista para la Florida International University (FIU)]. Miami, Florida. 2009. Fuente: https://vimeo.com/5116196

Francisco Rivera Ávila (entrevista realizada por Carlos Mizuno). Veracruz, Ver..13 de abril de 1992

Jorge Balam. Veracruz, Ver. cccccccccccccccccci 22 de diciembre de 2009 

Pável Granados. Boca del Río, Ver.. i11 de nove    11 de noviembre de 2013

 

 

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