La vida en un pregón

Reminiscencias de
la Ciudad de Tablas


Horacio Guadarrama
(FRAGMENTOS DE TEXTO INTRODUCTORIO SOBRE FOTOGRAFÍAS DE ADOLFINA PAREDES)

Al igual que el modo de ser de sus habitantes, de su gastronomía o de su música popular, las casas de madera de Veracruz, de multicolores texturas y dispersas aquí y allá dentro de su geografía urbana, son un símbolo inequívoco pero a la vez frágil de su recia identidad caribeña. Son también, desde luego, crisol y refugio de la cultura popular e intrincados espacios de convivencia familiar y solidaridad. Son, en definitiva, como fueron los tranvías o son los Portales de Lerdo, un emblema universal del jarocho puerto de ayer y hoy.

Todo ello, y otras cosas más, vienen sin duda a recordárnoslo las fotografías de Adolfina Paredes León, quien, a pesar del poco tiempo que deja a la contemplación la vertiginosa vida moderna, no ha perdido la capacidad de asombro ante los contrastes arquitectónicos y sociales que presenta su ciudad natal.

Aunque no son como podría aventurarse un remanente de la otrora Ciudad de Tablas –de la cual sólo tenemos una vaga idea–, las casas de madera del puerto son, sin embargo, una muestra de la continuidad que ha tenido la arquitectura vernácula local a través de los siglos. Pero ésta no es, en todo caso, la única remembranza que las imágenes de Paredes León traen a cuento: también, de una u otra manera, nos remiten al movimiento inquilinario de 1922, encabezado por esa especie de mesías ácrata que fue Herón Proal, en protesta por el aumento de rentas en las accesorias y los cuartos de los patios, entonces –y ahora– humilde hogar de los trabajadores del puerto; a los patios danzoneros durante los bailes de la Santa Cruz de mayo; al barrio bravo de la Huaca, cuna de la jarochísima e imprescindible Antonia Peregrino, Toña la Negra, y cantera inagotable de personajes populares como el peluquero Carlos Medina, El Profeta, o, en fin, a las posadas prenavideñas, en las que se bebía café y licor y se comía mondongo y tamales.

Pero más allá de alimentar vivamente la memoria colectiva, las imágenes de Adolfina nos invitan a apreciar de cerca –sin tener que evadir las recelosas miradas de sus residentes– los detalles de estas casas-barco, que, en las horas pico de la canícula o cuando el puerto es azotado por las ráfagas de un “norte”, dan la sensación de bogar con dificultad por el mar de cemento citadino.

Estas casas, santuario de la jarocha contextura, como diría el inolvidable Francisco Rivera Ávila, Paco Píldora, no son, si nos fijamos bien, del todo de madera: sus fachadas principales tienen, quizá para prevenir las inundaciones en época de lluvias, una base de material como de un metro de altura; sobre ella se acomodan, vertical u horizontalmente, largos tablones de pinotea americana, pintados en colores pastel (amarillo, azul, rojo, sepia, verde, rosa, blanco, marrón). Las envolturas de la comida chatarra, las cajas de refrescos y de leche, los tanques de gas, el puesto de algún vendedor ambulante, o simple y llanamente la ropa tendida –que ha sido lavada al ritmo del chisme caliente de lavadero–, hacen más abigarrado este colorido espacio habitacional. Las deterioradas techumbres, de dos aguas y con tejas de barro de Marsella –que venían como lastre en las embarcaciones de antaño–, dan la impresión de estar todo el tiempo a punto de desplomarse; en algunos casos, cuando la economía familiar informal es insuficiente, las tejas se combinan con lámina común y corriente. Los ventanales, y en ocasiones las puertas, también de madera, poseen formas cuadriculares, tubulares, romboides o de persiana, para que las corrientes de aire hagan soportable el tórrido clima del puerto.

Horacio Guadarrama O.
(Córdoba, 1959) Investigador de Tiempo Completo del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana. Candidato a doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (Bilbao).

La vida en un pregón

Historia de la presencia de la migración cubana en los patios populares del puerto de Veracruz.

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Sinopsis: Análisis histórico de la integración de elementos de la cultura cubana a la vida de los patios del puerto de Veracruz.

Período: Finales del siglo XIX y primera mitad del XX.

Duración: 37:54

Baile popular en la playa, Veracruz, Ver, 1932. A principios del siglo XX, los bailes populares en Veracruz se verían enriquecidos con la llegada de ritmos antillanos como el danzón y el son cubano. Para la década de los veintes, además de las playas y algunos salones cerrados, éstos géneros serían también interpretados en tertulias de patios de vecindad. Foto: Joaquín Santamaría / Fuente: Libro Sol de Plata [(Alberto Tovalín (coordinador)]

Audio: Fragmento de "La mora" (Eliseo Grenet), intepretado por la Orquesta de Félix González en 1920 (Fuente: Hey familia...: Así llegó el danzón. Grabaciones originales 1906-1945. Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos A.C. México, 1987)

 

 

 

Patio de vecindad. Veracruz, Ver., hacia 1900. Durante la primera mitad el siglo XX, varias percepciones idílicas se formaron en torno a los patios de vecindad de Veracruz: lugares pintorescos, comunidades alborozadas y escenario perfecto para el imaginario tropicalista. Sin embargo, lejos de los falsos arquetipos, las condiciones de vida de los inquilinos de estos espacios dejaban mucho que desear; el estado de insalubridad y la sobrepoblación eran la regla común y la desigualdad era notoria en comparación con el resto de la población.

A pesar de lo anterior, en opinión del historiador Bernardo García Díaz, los patios no sólo llegarían a servir como núcleos de protesta colectiva, sino también como importantes centros de convivencia y generación de cultura popular. Ejemplo de ello, sería la interpretación del pregón-son; un ritmo cubano arribado a Veracruz posiblemente en la década de los veintes, el cual describe las mercancías ofrecidas por pregoneros y vendedores ambulantes de la Mayor de las Antillas. De esta forma, varios músicos veracruzanos, como Emilio Cantarell ("El tamalero"), Agustín Lara ("El coquero") y Los cuates Castilla ("El limpiabotas"), escribirían composiciones en honor a este género musical. En la imagen, una estampa de los primeros patios de vecindad. Foto: Autor no identificado / Col. Fototeca del INAH / Fuente: Libro Puerto de Veracruz (Bernardo García Díaz)

Audio: Fragmento del pregón-son "El coquero" (Agustín Lara), interpretado por Celia Cruz y la Orquesta de Memo Salamanca (Fuente: Disco Nuevos éxitos de Celia Cruz, Tico Records, México, 1971)

 

 

Sin título. Veracruz, Ver. S / F. Por varias décadas, en los patios de vecindad de Veracruz se tuvo la costumbre de hacer tertulias en torno a la elección de los “padrinos”; inquilinos que, en parejas, se encargaban de planificar futuros bailes y festejos locales. En la imagen, una pareja recién elegida baila a ritmo de danzón. Ilustración: Mezquita

Audio: Fragmento del danzón "Pulque para dos" (Guz Moreno), interpretado por Guz Moreno y su orquesta en 1943 (Fuente: Hey familia...: Así llegó el danzón. Grabaciones originales 1906-1945. Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos A.C. México, 1987)

Napoleón. Veracruz, Ver., hacia 1925. El pregón-son (o son-pregón, como también se le conoce) se cree, deriva de los antiguos voceadores del medioevo europeo. Su nacimiento se dió a partir de la adaptación musical de aquellos pregones cantados por vendedores ambulantes de la Mayor de las Antillas. En la imagen, el pregonero Napoleón, personaje cubano emigrado a Veracruz entre finales del siglo XIX y principios del XX. Foto: Joaquín Santamaría / Libro Puerto de Veracruz (Bernardo García Díaz).

Audio: Fragmento de el pregón-son "El tamalero" (versión de los Cuates Castilla), interpretada por el Trio Calaveras (Fuente: Disco Trio Calaveras. RCA Victor, sin fecha)

 

 

 

Tradicional patio de vecindad. Veracruz, Ver, hacía 1919. S / F. Foto: AGEV / Fuente: Libro A bordo del patio de vecindad (Gema Lozano y Nathal)

Audio: Fragmento del pregón-son "El limpiabotas" (Cuates Castilla), interpretado por Miguelito Valdés y la Orquesta Casino de la Playa (Fuente: Orquesta Casino de la Playa con Miguelito Valdés, 1937-1940, Adios África, Tumbao Cuban Classics, España, 1994)

 

 

Discografía

 

CALAVERAS, Trio. “El tamalero” (Cuates Castilla). Trio Calaveras. RCA Victor. 7EPL 13.229

DE ORIENTE, Guaracheros. “El pagaré” (Miguel Matamoros). Ñico Saquito y sus guaracheros de Oriente. Adios Compay Gato. Tumbao Cuban Classics, 1999. TCD705

FAVORITO, Septeto. “Avellana y maní” (Alfredo Boloña). Septetos cubanos de ayer y de hoy. Egrem. Cuba, Década de los sesenta. LP-015

SOTAVENTO, Alma de. “Rigolettito” (Raymundo Valenzuela). Danzones clásicos Vol. 1 y 2. S / F

VALENZUELA, Pablo orquesta de. “Amalia Molina.” The Cuban Danzón. Before there was jazz: 1906-1929. Arhoolie, 1999. CD-7032

VERACRUZ, Sonora. “El pescador” (Lorenzo Barcelata). La Sonora Veracruz de Toño Barcelata. Dimsa / Orfeón. México, D.F., 1997. CDM-13411

 

Bibliografía


FLORES Y ESCALANTE, Jesús. Salón México. Historia Documental y Gráfica del Danzón en México. Editorial AMEF. México D.F., 1993

GARCÍA Díaz, Bernardo. Puerto de Veracruz. Archivo General del Estado de Veracruz. Xalapa, 1992

GONZÁLEZ García, Francisco (s / a), Casos y cosas de mi Veracruz. Impresión del autor.

LOZANO Y NATHAL, Gema. Abordo del patio de vecindad. INAH, México D.F., 2014.

RIVERA Ávila, Francisco. Algo sobre el danzón, Veracruz. H. Ayuntamiento / Comisión Ciudad de Veracruz del V Centenario 1492-1992, 1992.

 

Hemerografía

GARCÍA DE LEÓN, Antonio. “Los patios danzoneros”, en La Jornada Semanal 223 (19 de Septiembre de 1993). P.36-46

 

Entrevistas

Francisco Muñoz Espejo. Veracruz, Ver.
2 de octubre de 2014.

José Pérez Coronel. Veracruz, Ver.
12 de octubre de 2014.

 


Artículos y literatura

 

 

 


Música